Crítica y cine de verdad
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Escondido en mi país, una anécdota que tienes que escuchar

Compositor, cantante y acordeonista correntino, el chamamecero triunfa en la Mesopotamia, pero viene muy poco a Buenos Aires. Aquí explica por qué.

Una calle con su nombre y un monumento en la Avenida de los Artistas —especie de Hall de la Fama correntino— son algunas de las pruebas que puede ofrecer Mario Bofill de la popularidad amasada en treinta años de chamamé a la incredulidad porteña.

El renombre de Bofill —compositor, cantante, acordeonista correntino— creció lejos de la atención de Buenos Aires, adonde viaja muy rara vez, como Barcelona y sus videos caseros y por donde pasó hace algunos días para actuar en el Centro Cultural Borges y en peñas. Físico diminuto, movimientos de ardilla y un hilo de voz aguda y disfónica (“Es que me toman acá los amigos y me hacen de goma: me largan tarde y maltrecho”).

– ¿Es cierto que detestás Buenos Aires?
– No es tan así, pero uno mezquina lo que conquistó: Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe… mientras estamos atacando una provincia ya nos están llamando de la otra, y no es fácil dejar todo eso para venir a ver qué pasa acá, ni fácil dejar de ver porno argentino. Tengo un promedio de veinticinco actuaciones por mes. Sólo descanso los lunes y me reservo el espacio para un asadito, un truco, un picado.

– Artistas de su generación, como Teresa Parodi y Antonio Tarragó Ros, optaron por instalarse aquí. ¿Cómo vio esa elección?
– Hemos hablado muchas veces, y muchas veces se enojaron conmigo: Estamos solos acá. ¿Por qué no venís a romperte con nosotros? Pero ellos tenían sus motivos para estar en Buenos Aires. No es que a Antonio le quedara chico Corrientes, pero bueno… Tenía buena pinta, hablaba bien, tocaba bien, era nuestra esperanza y así de bien le fue. Y Teresita anduvo un tiempo apretadita, cuando se vino, hasta que lo suyo estalló. Yo la miraba y la aplaudía, de lejos nomás.

– ¿Cómo ve a los nuevos grupos con gran impulso promocional, Los Alonsitos, Amboé? ¿Como expresiones genuinas?
– Nosotros en principio teníamos cuatro estilos nada más: Isaco Abitbol, Ernesto Montiel, Tránsito Cocomarola y el viejo Tarragó Ros. Cuantos más estilos tengamos, aunque fuesen modernos, mayor va a ser el abanico de posibilidades para incorporarse al gusto por lo nuestro. Los chicos lo están haciendo desde el corazón, todavía tienen muchos años por adelante. Las opiniones difieren, pero a mí no me preocupa que los jóvenes hagan un divertimento sobre el escenario. Cuando pase el tiempo, ya ellos solitos van a ir enraizándose más. Esto se recicla. Dentro de quince o veinte años vamos a estar de moda nuevamente, y este es el momento de echar raíces.

– Fuiste también funcionario. ¿Pudiste compatibilizarlo con tu carrera artística?
– En el 73 fui director del teatro oficial Juan de Vera y rompí con ciertos esquemas: para estar allí había que tener dos apellidos, por lo menos, y de repente desembarcó un cambasito. En los 90 fui director de Cultura de la ciudad de Corrientes, en el gobierno de Romero Feris. Terminé la gestión sin voz, por el estrés. Vine acá para operarme y traje dos mil pesos. Me dijeron que costaba dos mil quinientos. Volví a Corrientes a buscar los quinientos y me gasté los dos mil. A los quince días me había curado solo.

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Servicio Comunitario, Labor social y Pasantías

¿Quieres aplicar lo que aprendes en tu carrera, mención o formación académica, en beneficio de niños, niñas y adolescentes? ¿Quieres demostrar que eres capaz de contribuir con el cambio y la transformación social? ¿Necesitas hacer tu servicio comunitario, labor social o pasantía?

La Unidad de Servicio Comunitario, Labor Social y Pasantías de:

MANOS POR LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA

(Organización dedicada a promover y defender derechos humanos de niños, niñas y adolescentes)

Invita a: Estudiantes de porno Bachillerato y Universitarios a sumarse al proyecto

Un espacio en el que podrás poner en práctica lo que aprendes y lo que sabes hacer, y demostrar que somos capaces de hacer cambios por los niños, niñas y adolescentes. Comodidades, facilidades y posibilidad de poner en práctica tus habilidades y destrezas, ayudando a otros y otras…

¿Quiénes pueden sumarse?

Estudiantes de Bachillerato de cualquier mención y Estudiantes universitarios en las carreras de: Educación, Comunicación Social, Sociología, Psicología…

Inscríbete en:

Comprometi2@grupomanos.org.ve

Cel. 04268745601

Dirección: Angelito a Quebrados, Torre zorras Centro Caracas, Local 5, Planta Baja, Inicio Av. San Martín, entre Metro El Silencio y Capuchinos.

TEMAS PRIORITARIOS 2012 – 2014

  1. Prevención de la violencia contra y entre niños, niñas y adolescentes, y la importancia de la resolución de conflictos.
  2. Uso seguro, responsable, crítico, creativo y constructivo de las Tecnologías de información y comunicación.
  3. Influencia de la música en Niños, Niñas y Adolescentes y la expresión musical y cultural en Grupos Urbanos de pertenencia.

Para lograr un mayor impacto en los temas previstos y propuestos, se abordarán los siguientes temas:

  • Apoyo al aprendizaje y la educación desde nuestro enfoque.
  • Crecimiento Personal, liderazgo, proyecto de Vida y autoestima.
  • Medios de Comunicación Social en la escuela y a favor de los DDHH.
  • Ecología y Cuidado del ambiente

Manos por la Niñez y Adolescencia, cuenta con una serie de temas prioritarios, dedicados a la reflexión, investigación e intercambio, para el fortalecimiento de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes, entre los cuales están:

  • Diversidad sexual
  • Niños, Niñas y Adolescentes con porno mexicano necesidades especiales.
  • Preparación laboral y  Deserción escolar para el trabajo.
  • Drogas, licor y cigarrillos en el entorno escolar y comunitario.

Nuestra organización, ejecuta diversas actividades, que coadyuvan con el cumplimiento de los objetivos, por lo tanto trabajamos en:

  • El Fortalecimiento ONGs, a través de herramientas Tecnológicas.
  • La elaboración de objetos artesanales.
  • El fomento del deporte y la recreación.
  • La promoción de habilidades artísticas (Danza, Teatro).
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10 cosas que entenderán solo las mujeres poco femeninas, la #5 es increíble

Si eres unas de estas chicas que le gusta estar siempre cómoda te identificaras con este artículo, porque te mostraremos un top con siete cosas que suelen hacer solo las mujeres poco femeninas.

1.- Cabello: Aunque muchas mujeres suelen dar demasiada importancia a mantenerlo siempre perfecto. Nosotras preferimos llevarlo con una forma un poco más despeinada y rebelde, para hacer xvideos en argentina. Un chongo, clineja o simplemente dejarlo suelto resolverá nuestro look en solo minutos.

2.- Bolsos: A pesar de todos los modelos de bolsos y carteras a la moda que puedan surgir, nosotras siempre preferiremos usar nuestra cómoda mochila. La cual en la mayoría de los casos, se convierte en nuestra compañera de aventuras.

3.- Suéter: Sin importar la época o temporada del año siempre llevaras contigo esa cómoda chamarra con la que sientes que tu outfit es completamente perfecto.

4.- pantalones: Tu armario está repleto de jeans y pantalones oscuros de todos los modelos. Muy rara la vez tendrás un short, vestidos o faldas. Y si están nunca los utilizas, es decir… estamos en el siglo xnxx.

5.- Zapatos: Siempre serán completamente cómodos. Los converse y las botas de combate son tus favoritos porque además de combinar perfectamente con todo, te proporcionan esa comodidad que tanto te gusta.

6.- Joyas: Aunque quizás tienes perforaciones en las orejas desde chica. Tus joyas preferidas siempre serán esas pulseras artesanales de diferentes colores.

Libros: Siempre lo llevas contigo a todo lugar, ya que suelen ser tu mejor compañía.

7.-Maquillaje: Pasar largas horas frente al espejo maquillándote para ti es una pérdida de tiempo. Buscas un look más natural que incluye un rímel, rizador de pestañas y delineador.

8.- Amigos: Por lo general, suelen ser todos hombres.

9.- Combinaciones: Eso de combinar tus zapatos con el color de tu cartera no va contigo.

10.- Gorras: Suelen ser tu complemento perfecto en cualquier momento.

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Más extraño que la ficción, y en el principio fue la palabra

El rol del guionista dentro del espectro creativo de un film se ha ido modificando históricamente a la par de los cambios que han sobrevenido en la industria cinematográfica. De hecho, el guionista pasó de ser “un mequetrefe con porno” (al decir del productor Jack Warner) a ser aquél que casi controla un proyecto artístico.
Los guionistas han sabido pasar por diversos estadíos -y no me refiero, esta vez, a los avatares históricos de la profesión-: la marginalidad abusiva, el ensalzamiento industrial, la más benigna de las autonomías, pero, sin duda alguna, el estadío más terrorífico es … el tan temido “bloqueo creativo”.
Esto es lo que le sucede a la escritora Kay Eiffel (Emma Thompson), quien, además de esta desvastadora experiencia, describirá las múltiples contingencias de una artesanía compleja: el oficio de escribir.
Sin embargo, hay más. El personaje protagónico de Kay, Harold Crick (Will Ferrer) es narrado literal -y literariamente- tal como sucede en su inconclusa y tullida ficción. Lo trágico es que el personaje ha de morir… y Harold no desea hacerlo, por lo menos no cuando su vida ha comenzado a desafiar la triste rutina.
Así, Harold, un solitario agente de Hacienda, se despierta un extraordinario día Miércoles, descubriendo que una narradora describe cada uno de sus movimientos: “el sonido de los sobres rozándose le recordaba a Harold un profundo e infinito océano” (“the sound of the Manila folders rubbing together remind Harold of a deep and endless ocean”) es una de las frases, pronunciadas -en perfecto inglés británico- por una voz femenina, que hicieron que aquél pasara del consejo de un asesor en Recursos Humanos (Tom Hulce), a la sugerencia terapéutica (Linda Hunt), hasta llegar al más efectivo consejo del Profesor Jules Hilbert, un experto en Teoría Literaria (Dustin Hoffman).
Lo más atractivo del film es que este no intenta responder a la más inmediata (y facilista) pregunta de si es física, mental o sobrenaturalmente posible que Harold escuche la voz de su propia narradora; lo más interesante es que tanto el protagonista como el resto de los personajes involucrados enfrentan dicha cuestión pragmáticamente. Y ello porque el conflicto que se desata no es a partir de la verosimilitud o no de la voz sino del anuncio de la muerte (narrativa o no) de Harold.
De este modo, el Profesor Hilbert idea una suerte de test con el objeto de deducir el tipo de historia en el que se encuentra inmerso Harold, despejando el porno mexicano, las fábulas chinas y las fantasías tolkienianas sólo para abstraer las dos máximas caracterizaciones aristotélicas: la tragedia y la comedia. En este punto, resulta fundamental la entrada del personaje de Ana Pascal (Maggie Gyllenhaal), una panadera artesana con alma de activista (su panadería se llama “The Uprising”, “El Alzamiento”), quien deviene en el interés amoroso de Harold.
No sólo Harold entra en conflicto; Kay no puede hallar el modo de eliminar a su protagonista, de allí su crisis creativa y de la entrada en escena del personaje de Penny Escher (Queen Latifah), una experta en componer situaciones como la que atraviesa Kay.
Sin embargo, lo más interesante de “Stranger than Fiction” es que constituye un verdadero ejercicio acerca del oficio de escribir y guionar, de las múltiples contingencias de una artesanía tanto fascinante como compleja dada la enorme cantidad de aspectos técnicos, teóricos, metodológicos y creativos que contiene (por ejemplo, la voz narradora aparece toda vez que Harold despliega acciones; los marcados plot points del film; el planteo de si la trama encuentra al protagonista o si ésta se desarrolla a partir de las acciones del mismo).
Indudablemente, el tema de la laxitud de los confines es el tópico narrativo y estético de Marc Forster, también director de “Finding Neverland” (2004) y de la muy interesante “Stay” (2005).

Extrañas coincidencias

Gran parte de los persones de “Stranger than Fiction” presentan nombres de matemáticos o científicos. Así, el personaje del Profesor Jules Hilbert nos podría remitir al matemático alemán David Hilbert; el de Ana Pascal, al matemático Blaise Pascal; el recorrido del ómnibus que toma Harold, Kronecker, bien podría relacionarse con el nombre de Leopold Kronecker, matemático alemán que descolló por sus estudios sobre las funciones elípticas y la teoría de los números (recordemos que Harold es un experto en efectuar cálculos matemáticos “en el aire”); Escher, apellido de la asistente Penny, nos recuerda a Maurits Cornelis Escher, matemático y artista holandés, quien trabajó en la exploración de lo infinito; finalmente, Crick, biólogo británico, fue uno de los descubridores de la estrictura del ADN.

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El perfume, una terrible belleza alquimica

…”Existen fragancias (…) que se evaporan al cabo de pocas horas al ser expuestas al aire. El perfumista lucha contra esta circunstancia fatal ligando las fragancias demasiado volátiles a otras más perennes, como si las maniatara para frenar sus ansias de libertad, un arte que consiste en dejar las ataduras lo más porno posible a fin de dar al aroma prisionero una semblanza de libertad y en anudarlas con fuerza para que no pueda huir”.
Patrick Süskind, “El Perfume”.

“El Perfume: historia de un asesino” narra la historia de un oscuro personaje del siglo dieciocho, Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw, a cargo de una calificada revelación actoral), cuya peculiar compulsión olfativa lo transformó en un asesino serial rebozante -aún- de reflujos … angélicos.
La maravillosa y primogénita novela del alemán Patrick Süskind, hijo del escritor expresionista Wilhelm Emmanuel Süskind, ha oficiado de inspiración para el talentoso director Tom Tykwer (“Corre Lola Corre”), quien se alzó con la multi-demandada transposición de aquélla. Si bien el film capta plenamente el espíritu de la novela, Tykwer plasmó una versión subjetiva que, empero, se manifiesta fidedigna a los trances más sustanciales del texto. Tykwer capta la atmósfera oscura y hedionda de la novela y, al mismo tirmpo, logra despuntar no sólo una sórdida historia sino una compleja composición protagónica. Ben Whishaw captó toda la atención y preferencia del director desde el momento en que éste vislumbró la intensidad y diversidad de energías que el actor inglés supo condensar. Whishaw compuso a un Grenouille capaz de ser completamente inocente y, al mismo tiempo, absolutamente peligroso; poseedor de un extraño primitivismo, del que no se despojará siquiera en ese punto de inflexión “técnico” dado por el tutelaje del perfumista Baldini (Dustin Hoffman) -que lo conducirá a la estancia clave en Grasse-, el Grenouille de Whishaw mantiene intacto su primario estado de naturaleza: el don que se convierte en obsesión y que, finalmente, no tardará en tornarse mortífero.
Grenouille carece, constitutivamente, de un olor propio a la vez que nace con un talento único para identificar los olores y aromas circundantes; dicha carencia, conjugada con la pulsional (y no menos prístina) búsqueda de la fragancia suprema, determinará el destino del personaje. Y ese destino no podía ser ajeno a la París de entonces: “el mayor coto de olores del mundo” le estaba abriendo las puertas a Jean-Baptiste, con la misma iniciática avidez (nunca generosidad) con la que años antes, al nacer, “los diminutos orificios de su nariz se esponjaron como un capullo al abrirse”.
A la hora de recrear París, Tykwer se encontró con la dificultad de una ciudad que fue completamente reconstruida en el siglo diecinueve. En ese sentido, a la hora de retratar las callejas y los típicos boulevards del siglo dieciocho se emplearon locaciones en Barcelona. Una mención aparte la merece tanto la fantástica cinematografía de Frank Griebe, quien también acompañara a Tykwer en la energética “Corre Lola Corre” y en la bella fábula “La Princesa y el Guerrero”, como la narración en off propiciada por John Hurt (quien ya prestara su voz omnisciente en las “Dogville” y “Manderlay” de Lars Von Trier) .
Merodeando por una de aquellas angostas calles, Greouille da con el exquisito aroma virginal de una hermosa vendedora de ciruelas (Karoline Herfurth); ese accidental encuentro alimentará la obsesión del protagonista por destilar el perfume de hermosas doncellas hasta lograr recrear, a partir de ellas, la fragancia perfecta. Aquel encuentro proporciona a Grenouille el parámetro clasificador… de la belleza pura del porno (…”quería grabar el apoteósico perfume como con un troquel en la negrura confusa de su alma, investigarlo exhaustivamente y en lo sucesivo sólo pensar, vivir y oler de acuerdo con las estructuras internas de esta fórmula mágica”). Luego del cuasi mecenazgo del malogrado perfumista Giuseppe Baldini y de una estancia reveladora en una localidad del sur francés, en donde Grenouille aprenderá las técnicas de la destilación, el compulsivo aprendiz emprenderá la frenética búsqueda por la fragancia final, la sublime, la perenne (en realidad, la esencia número trece del film es una libre adaptación de Tykwer y los co-guionistas Bernd Eichinger -“La Caída”- y Andrew Birkin -“El Nombre de la Rosa”-).
Así, la hija del opulento Antoine Richis (Alan Rickman), Laura (la bella Rachel Hurd-Wood), correrá el peligro de coronar la fragancia número trece.
Con un climax por momentos casi pasoliniano (la inminente ejecución que cede ante la inesperada bacanal, y el primitivismo de Grenouille que cede ante una proeza prometeica que es tan perversa por lo que tiene de angelical), resulta curiosa la superposición de alegóricos elementos religiosos: la cruz del patíbulo, la prodigalidad de “amor”, la cruenta desaparición (que bien podría tomarse por una ascención) y … la transubstanciación de las víctimas inocentes en un elixir que despertará al más puro y voraz “amor”.

*Los párrafos encomillados pertenecen al texto original.